SAQUEMOS LA BASURA DE NUESTRA VIDA
Escrito por : Margot Salas
Cuando era niña, recuerdo que una de las cosas más desagradables, que me ordenaban hacer era sacar la basura fuera de la casa. El solo hecho de tener que ir hacia la parte más fea de la casa, al lugar más alejado y alzar con la funda de desperdicios, para luego tener que salir a la calle y dejar en la acera la basura que otros se la llevarían, me causaba asco, sin embargo sabía que si no lo hacía empezaría a sentirse en el ambiente el desagradable olor que despide la basura guardada.
Para mi era desagradable, porque no me gustaba tener que cargar con esos desperdicios, porque no tenía buen olor y porque en mi mente conocía la mayor parte de las cosas que habían dentro. Más tarde oía el sonar de la campanilla que anunciaba que, el camión recolector de basura, había llegado para limpiar el barrio entero de la suciedad que había en cada casa. Claro que habían personas que no tenían la más mínima intención de sacar su basura, y es por eso que las veíamos sacarla cada cierto tiempo, cuando seguramente ya no aguantaban el olor.
Para mi era desagradable, porque no me gustaba tener que cargar con esos desperdicios, porque no tenía buen olor y porque en mi mente conocía la mayor parte de las cosas que habían dentro. Más tarde oía el sonar de la campanilla que anunciaba que, el camión recolector de basura, había llegado para limpiar el barrio entero de la suciedad que había en cada casa. Claro que habían personas que no tenían la más mínima intención de sacar su basura, y es por eso que las veíamos sacarla cada cierto tiempo, cuando seguramente ya no aguantaban el olor.
En nuestra vida cristiana sucede lo mismo, cada uno de nosotros puede acumular dentro de su corazón cosas que van en contra de la voluntad de Dios. “Desperdicios” que están ocupando el lugar para la oración, la lectura bíblica y la comunión con Dios. Despojarnos de todo ello puede que nos cause cierto malestar, pues somos consientes de las veces que hemos trasgredido la voluntad de Dios, de allí que, por lo general, los pecados ocupen el lugar más oscuro y desagradable dentro de nuestro corazón.
Muchos quizás estén consientes que guardar todo ello, traerá graves consecuencias; sin embargo puede que estén ya tan habituados a ver regados en su corazón toda clase de impurezas, que no les interese darse prisa en despojarse de todo ello, al escuchar sonar la campana del “recolector de basura” que Dios ha provisto, y que nos hace ver que es hora de vaciar la basura acumulada, pues empieza a tener mal olor.
Hoy tenemos la preciosa oportunidad de sacar todo lo malo que haya en nuestro corazón y, a través de la oración, poder erradicarla de nuestra vida.
Muchos quizás estén consientes que guardar todo ello, traerá graves consecuencias; sin embargo puede que estén ya tan habituados a ver regados en su corazón toda clase de impurezas, que no les interese darse prisa en despojarse de todo ello, al escuchar sonar la campana del “recolector de basura” que Dios ha provisto, y que nos hace ver que es hora de vaciar la basura acumulada, pues empieza a tener mal olor.
Hoy tenemos la preciosa oportunidad de sacar todo lo malo que haya en nuestro corazón y, a través de la oración, poder erradicarla de nuestra vida.
Y a través de la oración, poder erradicarla de nuestra vida.
Que tu oración sea el vehículo que Dios use para llevarse de ti todo lo que empiece a heder dentro de tu corazón, y que el Espíritu Santo, cual campana que alerta el tiempo preciso para sacar fuera de nuestras “casas” nuestros pecados, nos ayude a estar atentos a su diario sonar, y nos capacite para entender que la basura que hoy no es sacada fuera, mañana empezará a oler mal, y que tarde o temprano aquellos que nos rodean, se darán perfecta cuenta de ello.
Que tu oración sea el vehículo que Dios use para llevarse de ti todo lo que empiece a heder dentro de tu corazón, y que el Espíritu Santo, cual campana que alerta el tiempo preciso para sacar fuera de nuestras “casas” nuestros pecados, nos ayude a estar atentos a su diario sonar, y nos capacite para entender que la basura que hoy no es sacada fuera, mañana empezará a oler mal, y que tarde o temprano aquellos que nos rodean, se darán perfecta cuenta de ello.
Efesios 4:29-32 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación,a fin de dar gracia
a los oyentes.Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios,con el
cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería,
maledicencia y toda malicia. Antes sed bondadosos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo.
sino la que sea buena para la necesaria edificación,a fin de dar gracia
a los oyentes.Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios,con el
cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería,
maledicencia y toda malicia. Antes sed bondadosos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo.
Que tu oración sea el vehículo que Dios use para llevarse de ti todo lo que empiece a heder dentro de tu corazón, y que el Espíritu Santo, cual campana que alerta el tiempo preciso para sacar fuera de nuestras “casas” nuestros pecados, nos ayude a estar atentos a su diario sonar, y nos capacite para entender que la basura que hoy no es sacada fuera, mañana empezará a oler mal, y que tarde o temprano aquellos que nos rodean, se darán perfecta cuenta de ello.
Dios cuide la vida de todas las personas que les guste este Blogger
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